El cuarto poder
El cuarto poder En la sala pasaba, poco más o menos, lo mismo que en los más suntuosos teatros de la Corte. No obstante, por regla general se atendÃa más al espectáculo que en estos. Aún no habÃamos llegado a ese grado superior de perfeccionamiento, mediante el cual las acciones deben formar grato contraste con el lugar donde se ejecutan; verbi gracia, charlar en los teatros, reÃrse en las iglesias, ir graves, y silenciosos, y patéticos en el paseo, como sucede, afortunadamente, en Madrid. Ignoro si en Sarrió han subido ya a la hora presente este peldaño de la civilización.