Esperanza. La autobiografía
Esperanza. La autobiografía Pero la historia es cíclica. Los que hoy rechazan a los migrantes, muchas veces son descendientes de aquellos que un día también buscaron refugio en tierras ajenas.
En un discurso ante líderes políticos, se dijo con claridad: —No estamos hablando de números, estamos hablando de personas. De familias, de niños. No podemos mirar hacia otro lado.
Algunos aplaudieron. Otros bajaron la mirada. La verdad incomoda.
Pero no se trata solo de abrir fronteras. La verdadera justicia es garantizar que nadie tenga que huir de su país por hambre o por miedo. La migración no es el problema; el problema es la indiferencia de un mundo que permite que millones de personas vivan en la desesperación.
Se debe recordar siempre: cada migrante tiene un rostro. Cada exiliado tiene un nombre. Y cada vida importa.