Esperanza. La autobiografÃa
Esperanza. La autobiografÃa Las canciones populares hablaban de ellos: —Mamma mia, dammi cento lire, che in America voglio andar…
El viaje terminaba en la Argentina, pero la travesÃa apenas comenzaba.
El hogar es el primer mundo que un niño conoce. Es el lugar donde se aprende lo esencial: el amor, el sacrificio, la generosidad. Para una familia de inmigrantes, el hogar es también un refugio, el único espacio donde se conserva la lengua, las costumbres y la memoria de los que quedaron atrás.
La abuela Rosa era el pilar de la casa. Mujer de carácter fuerte, de esas que no necesitan alzar la voz para ser escuchadas. Se levantaba temprano, preparaba el desayuno y, mientras los demás comÃan, hilvanaba palabras llenas de enseñanza.
—La dignidad no se vende —decÃa, con los ojos encendidos—. A un hombre pueden quitarle todo, menos su dignidad.
Los niños escuchaban sin entender del todo, pero aquellas frases quedaban grabadas en la memoria, como semillas que germinarÃan con el tiempo.
