El pozo de la vida y otros cuentos tragicos
El pozo de la vida y otros cuentos tragicos —No, no es difÃcil… Se han dado casos de que hijos de segundas nupcias de la madre saquen la cara del primer marido. Hay una misteriosa huella del primer hombre que la mujer conoció, persistente en las entrañas… Pero yo tuve la caridad de aparentar una fe que cientÃficamente no podÃa sentir… No quise volver loca del todo a la infeliz madre, vÃctima de tan odiosa burla o venganza, o vaya usted a saber qué. El asesino de Roberto, el ladrón de su dinero, fue el mismo que completó la obra horrible con el último escarnio… Y en el aturdimiento de la fuga, se olvidó el cinto de oro; lo dejó allÃ. ¿Era sólo un bandido? ¿Era un enemigo que llevó el odio y la afrenta hasta más allá de la tumba? ¿Era un enamorado de la hermosura de la mujer? Esto no creo fácil averiguarlo ya… Pero el caso es bonito, ¿eh? Y en él —como casi siempre— la «verdad» serÃa lo funesto. Miento dulcemente a la madre, y trato de salvar al hijo de la muerte.