El pozo de la vida y otros cuentos tragicos

El pozo de la vida y otros cuentos tragicos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mientras el jefe hacía estas advertencias, el grupo rumoreaba en marejada de furia. Iban armados de estacas y, no pudiendo desahogar contra nadie más, empezaban a encolerizarse especialmente con el viejo terco.

—No sois nadie —gruñó él— para consentir o no que yo entre. ¿Soy vuestro esclavo, por si acaso? Ahora es cuando os digo que entraré, y si es preciso, pediré ayuda a la autoridad. ¡Pues hombre!

Cuando esto decía enérgicamente Pedro, de una calleja próxima desembocó Manueliña. Venía color de yeso temblorosa. Y lanzándose hacia el grupo, gritó:

—¡Socorro, vecinos! ¡Matan a mi abuelo!

La verdad era que nadie le había tocado aún al pelo de la ropa. Los huelguistas enseñaban los dientes, sin decidirse a morder; y dijérase que misteriosa valla de veneración a la ancianidad y al derecho de aquel hombre, que no pedía sino trabajar para mantener a una niña, los contenía, obligándoles a permanecer a cierta distancia, a pesar de las crispaciones de sus puños en torno del garrote, que deseaban blandir. La llegada de Manueliña, al pronto, los distrajo; fue una nota patética, a que sus almas respondían. La criatura acudía en defensa de su único amparo en el mundo, de su abuelo. En sus ojos había extravío de locura. Un huelguista hasta la consoló.

—No hay duda, Manueliña; con tu abuelo nadie se mete…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker