El pozo de la vida y otros cuentos tragicos
El pozo de la vida y otros cuentos tragicos Todavía estaba allí la cana cuando hicieron comparecer al criminal… El «gato» de la tía Elodia se halló oculto entre su jergón, con la llave de la alcoba… Sin embargo, no falta, aún hoy, quien diga que el asunto fue turbio, que yo entregué tal vez a mi cómplice… Honra, no me queda. Hay una sombra indisipable en mi vida. Me he encerrado en la aldea, y al acercarse la Navidad, en semanas enteras, no me levanto de la cama, por no ver gente.