El pozo de la vida y otros cuentos tragicos

El pozo de la vida y otros cuentos tragicos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Estas no son horas —reprendió, severamente, el marqués— de venir ni de traer al chico… Se solicita permiso, se viene por la tarde…

—Así se hará, señor —respondió Miguel, que agasajaba al niño contra su pecho cariñosamente—. No tenga cuidao. Y, con su licencia, me llevo al pequeño, que la noche está muy fría.

—Lléveselo cuanto antes… ¡Me gusta la ocurrencia! ¡Y ese portero! Ya me oirán… ¡Ea! Andando…

Cuando se alejó el marido del ama, apretando bajo la capa a la criatura, el marqués se volvió hacia Ginesa:

—Dé usted gracias a Dios que he venido solo. Si me acompaña la señora, mañana busca otra ama.

Y tendría razón de sobra. Y es lo que merecían ustedes. ¡Pues hombre!

Ginesa se echó a llorar, con un dolor que no podía ser más verdadero. ¡Ahora que tenía allí al nene suyo! ¡Irse! ¡No verle! ¡No criarle!

—Bueno; no se apure, no se le ponga mala leche; por esta vez, pase; que no se repita… Diga usted… ¿Ha estado usted siempre aquí?

—Sin moverme. ¿Lo ice el señorito por las yaves, que se quedaron puestas? Ya sabe que aunque hubiese ahí miyones…

—Ya sé, Ginesa, que es usted fiel… Sus amos antiguos respondieron por usted…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker