Ifigenia
Ifigenia La lectura de las enterradas cuartillas escritas hace dos años, me tomó gran parte de la mañana, y la tarde entera de ayer. Consideradas literariamente, desde mi falsísimo punto de vista de autora, las he encontrado superiores a ciertas crónicas, cuentos, y poemas en prosa con los cuales acostumbran a engalanarse ciertos diarios y revistas; cosa esta que no es alabar mucho mis cuartillas, ni faltar descaradamente a la modestia, porque la mayoría de los cuentos, poemas, y crónicas a que me refiero, con perdón de sus autores, suelen parecerme bastante malos.
Este es mi juicio sincero en cuanto a la forma literaria de mis viejas y resucitadas cuartillas. Ahora, consideradas psicológicamente, repito que me han sido de gran utilidad, puesto que gracias a su lectura he podido comprobar los inmensos progresos realizados por mí, en esta ardua y florida cuesta del bien. Como es natural, semejante descubrimiento a más de satisfacerme muchísimo, me servirá ahora de aliento o acicate para continuar avanzando por dicha ardua y florida cuesta.
¡Sí! los progresos morales y materiales realizados por mí en estos dos últimos años, son inmensos y son numerosísimos.