Ifigenia

Ifigenia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Vino un gran silencio de tristeza… Yo me quedé mirando con un temblor de lágrimas aquella cabeza dormida, y sentenciada a muerte que se hundía apacible entre las blancas suavidades de la almohada… Pero luego de mirarla mucho rato, volví de mi abstracción, me miré yo misma, me dije que mi kimono estaba ya muy ajado y que muchísimo mejor sería el ponerme en lugar del kimono mi deshabillé blanco de crespón y de encajes. Dejando por un instante el cuarto de tío Pancho, me vine hasta aquí para cambiarme de bata. Y, mientras me peinaba y me vestía y me arreglaba en el espejo, pensé que era una gran tontería el haberme asustado de que Gabriel se quedara en la casa haciendo de practicante, porque… ¡es claro!… lo mismo que pensé entonces, y lo mismo que pienso ahora: «¡Después de tanto tiempo y después de tantas cosas… ¿qué puede importarme ya, Gabriel Olmedo?…».









👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker