Ifigenia
Ifigenia ¡Es extraño!… pero cuando dos personas conversan juntas en el cuarto donde hay un enfermo, todo, todo cuanto se dice, parece que tuviera un sentido oculto o desconocido, y es que ¡claro! por muy dormido que se encuentre el enfermo, al hablar junto a él, es preciso hablar en voz muy baja… asÃ… a la sordina… y cuando se habla a la sordina, no sé lo que pasa, cada palabra que se dice es un misterio… SÃ… un misterio hondo, que más parece que se diga con los ojos que con los labios, y que más parece que se escuche con los ojos que con los oÃdos, porque los oÃdos y los labios están hechos al metal de la voz, y los ojos no… los ojos están hechos a oÃr y a hablar en la expresión callada del silencio.
Y asÃ, a la sordina, sentados juntos en el sofá de reps, Gabriel y yo, estuvimos hablando casi toda la mañana…