Ifigenia
Ifigenia —¿Tempestuosa?…
Y por todo comentario Gregoria desgranó una inmensa carcajada de las wagnerianas por entre cuyas notas escuché pasar en tropel todas las alegres tempestades de su juventud. Y luego de inclinarse otra vez sobre la batea, y luego de repartir aquà y allá sus sabios golpes de jabón, cogió entre sus manos una funda con un gran copo de espuma, se irguió de nuevo, e iluminando frases con la luz de sus risas, y acompañándolo todo con el cantar enjabonado del hilo sobre los nudillos, añadió: