Ifigenia
Ifigenia Sin embargo, no está ahÃ, no, lo que más me seduce, no es ése aún el secreto del libro.
Lo que en mi concepto asegura a Teresa de la Farra esa especie de frescura indestructible, propiedad tan sólo de las obras destinadas a ser clásicas, lo que hará que esta novela se lea cuando ya tantÃsimas otras más pretenciosas o de más fácil efecto se hayan marchitado en el olvido, es el hecho de haber creado ese tipo de muchacha que siendo tan moderno es al mismo tiempo uno de los más eternos que yo conozca, sencillamente porque ése es el real, el verdadero.
La única cosa que no puede reemplazarse en arte es la verdad y ese tipo de MarÃa Eugenia Alonso es de una realidad psicológica tanto más profunda cuanto que no aspira a la profundidad. MarÃa Eugenia Alonso es. He aquà todo. Es y nada más. Se nos ha presentado de golpe en la sinceridad absoluta de su confesión cotidiana y está allÃ. Es compleja, claro, pero su complejidad superficial nos deja ver en seguida la simplicidad fundamental y viva de su temperamento y de su carácter. Que a este organismo en formación, que a esta tierna e inquieta crisálida le imponga el dolor la crisis reveladora, y aparecerá al punto la belleza del ser interior, la metamorfosis esplendorosa de su secreto.