Las memorias de Mama Blanca
Las memorias de Mama Blanca Violeta se pasó la mano por la boca a fin de ver si era cierto que estaba tiznada, pero no se dignó contestar. Como Evelyn buscaba un castigo ejemplar, sin esperar las declaraciones de la culpable, hizo de repente la siguiente deducción funesta:
—Aprendiste eso en trapiche. Ahora para siempre, ¡se acabó trapiche!
«Se acabó trapiche», por culpa de Violeta y de las dos sirvientas, era una ley inicua, una de esas leyes arbitrarias que pesan sobre multitudes inocentes, por la violencia de un mandatario o las fechorías de un grupo. Y sin más comentarios, desde aquel mismo día, la ley inicua comenzó a regir.
¡Ay! «¡Se acabó trapiche!». ¡Qué castigo sin precedentes! ¡Qué desgracia!