Las memorias de Mama Blanca
Las memorias de Mama Blanca Mamá tenía el alma llena de cursilerías deliciosas. Eran ellas su principal encanto. Transparentes como el agua, como frutas maduras se ofrecían cándidamente al alcance de la mano. Por eso que por nada, diferían de las cursilerías futuristas, pongo por caso, que se encierran con llave soberbia y cobardemente dentro de las fortalezas inexpugnables de un esoterismo pedregoso, y allí, sin que nadie vaya nunca a decirle buenos días, se mueren solas de orgullo y de inanición.