Botones y encaje
Botones y encaje La nieve seguÃa cayendo, cubriendo las calles de Nueva York con una capa blanca que parecÃa borrar todo rastro de vida. Pero dentro del apartamento de Pearl, la atmósfera era sofocante. Jacob habÃa desaparecido esa mañana sin decir palabra, dejando tras de sà el rastro de botellas vacÃas y un silencio que resonaba como una advertencia.
La puerta del apartamento se abrió de golpe. No fue Jacob quien entró. Era él, el hombre de la chaqueta de cuero. Esta vez no esperaba invitación, ni fingÃa cortesÃa. Cerró la puerta detrás de sà con un golpe que hizo temblar las ventanas.
―¿CreÃste que esto se resolverÃa solo? ―dijo, mientras dejaba caer una carpeta pesada sobre la mesa del comedor.― Jacob no está, y tú pagarás el precio.
―Yo no tengo nada que ver con esto ―respondió Pearl, su voz temblando apenas. Intentó mantener la calma, pero el corazón le martilleaba en el pecho.― Si Jacob te debe algo, habla con él.
El hombre la ignoró. Abrió la carpeta y esparció fotos sobre la mesa. Instantáneas borrosas de Jacob entrando en locales oscuros, reuniéndose con hombres cuyos rostros estaban cubiertos por sombras. En otras, Jacob contaba fajos de billetes o miraba por encima del hombro como si supiera que alguien lo seguÃa.
