Amadeo I
Amadeo I —Sí, sí… Pero ¡ah!, no toquemos a los derechos individuales, inalienables… Sistema preventivo… No, no, represivo… Pues hagamos un bello maridaje de lo represivo y de lo preventivo…
—Viene la cuestión de Cuba. ¡Ah!, ante todo la integridad del territorio… Cuestión elemental, cuestión previa.
—Pero ¡ah!, las reformas se imponen… No puede España permanecer divorciada de la opinión universal.
—Sí, sí… reformas, aire nuevo… Pero ¡ah!, alentemos la abnegación y el patriotismo de los Voluntarios de Cuba, salvaguardia del honor de España, y de la integridad, etc.
—Por encima de todo, los derechos ilegislables, por ser naturales, inherentes a la personalidad humana… Pero ¡ah!, medios ha de tener siempre el Gobierno para castigar, sin salirse de la Constitución, todo acto político de carácter inmoral o delictivo…
—Otra cuestión a debatir: La Internacional, ¿es moral o inmoral? Que sí, que no… Por fin, tras largas disputas enredosas, declaraban que entre el programa de Sagasta y el de Zorrilla no había un comino de diferencia… Pero ¡ah!…
Rompimos en franca risa los dos, mirándonos sin pestañear. Y ella fue la primera que convirtió las notas picantes de su risa en palabras donosas.