Amadeo I
Amadeo I La persona del venerable clérigo trajo a mi cabeza espantosa confusión. Antes de tratarle, tenía yo noticia de él (ignorando el nombre) y de su magna Historia del Clero Mozárabe. Intentaba yo por mañana y tarde descifrar aquel enigma, y desvanecer mi perplejidad. No sé cuántas veces me llegué a la calleja, entre Monteleón y Maravillas, y con ojos inquietos buscaba el 16 de marras, sin perder la esperanza de que la casa de aquel número hubiera salido de las entrañas de la tierra. Pero lejos de ver que esta devolvía lo que se tragara en días ya lejanos, mi barullo mental aumentó con sucesos más contrarios a la lógica y al sentido común.