De Oñate a la granja
De Oñate a la granja Al siguiente día repitió Hillo su cantilena del Nuncio de Toledo, ya con verdadera reiteración monomaníaca, lo que puso en mayores cuidados a Iglesias. Conceptuando peligroso contrariarle, le aseguró que ya había pedido la recomendación para ingresar los dos en cualquier casa de orates; y a este propósito dijo D. Pedro cosas tan oportunas y juiciosas, que Nicomedes hubo de enmendar su opinión respecto a él, teniéndole por la misma cordura.