De Oñate a la granja
De Oñate a la granja —Anda, y no seas agorero… Ya oíste que las señoritas quieren llegar hasta Aránzazu. Tratas el carro; si te preguntan qué clase de pasajeros han de ocuparlo, dices que peregrinos… que un enfermo… que un monje… en fin, di lo que quieras. A tu talento y agudeza lo fío… Vete volando».