El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo Yo estaba dominado por vivÃsima excitación, y cuando adoptaba un plan, cada segundo que transcurrÃa sin ponerlo por obra, parecÃame un siglo. No me era posible entregarme al reposo sin dar aquel paso en un camino que me parecÃa conducir a lugar seguro en nuestro desgraciado aislamiento. Inés no podÃa descansar tampoco, y su espÃritu, no repuesto del azoramiento y zozobra de la madrugada anterior, era impresionado fuertemente por cuanto veÃa. Asomábase a la ventana que caÃa hacia la calle de San José, frente al parque de artillerÃa, y como la vivienda era piso principal bajando del cielo, se veÃa el gran patio interior de aquel establecimiento de guerra, con los cañones y demás pertrechos, puestos en ordenadas filas a un lado y otro.
—Esto que ves es el parque de artillerÃa, niña —le dijo D. Celestino—. ¿Ves?, en aquellos grandes edificios se alojan los artilleros. Mira, salen algunos con un carro para ir a casa del abastecedor en busca de las provisiones.
—¿Y esas montañitas tan bonitas, formadas por cosas negras y redondas, iguales todas y puestas con mucho orden? —preguntó la muchacha, sin dar tregua a su admiración.
—Esas son balas, chicuela —repuso el clérigo—. Los hombres han inventado esos juguetes para matarse unos a otros.