El 19 de Marzo y el 2 de Mayo
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo —¿Por qué no me fusiláis? ¿Por qué no entro, para que me maten con mis amigos? ¡Ah! ¡Asesinos de Madrid! ¿Sabéis para qué quiero yo a vuestro Emperador? Para esto.
Y escupía con rabia a los pies de los soldados, que sin duda me tenían por loco. Luego, concibiendo una idea que me parecía salvadora, registré ávidamente mis bolsillos como si en ellos encerrase un tesoro, y sacando la navaja de Chinitas que aún conservaba, exclamé con febril alegría:
—¡Ah! ¿No veis lo que tengo aquí? Una navaja, un cuchillo aún manchado de sangre. Con él he matado muchos franceses, y mataría al mismo Napoleón I. ¿No prendéis a todo el que lleva armas? Pues aquí estoy. Torpes; habéis cogido a tantos inocentes y a mí me dejáis suelto por las calles… ¿No me andabais buscando? Pues aquí estoy. Ved, ved el cuchillo; aún gotea sangre.