Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Un incidente agravó las apreturas de los que nos estacionamos en la Puerta del Sol. ¿Qué pasó?…, que el gran duque de Berg, Murat, quiso meter sus narices en aquella fiesta netamente española, y con toda su petulancia fachendosa se presentó por la calle del Arenal con vistoso séquito de dragones y mamelucos. Fue como si un pie quisiera entrar en una bota donde ya había otro pie. Al gemido de la oprimida muchedumbre siguieron el lamento, la protesta, el grito de dolor…, y al fin estalló una tempestad de silbidos, reconvenciones e insultos. La antipatía del pueblo de Madrid a los franceses quedó, en aquel instante, bien manifiesta. Permanece bien grabada en mi memoria la figura de Murat al frente de sus jinetes[8] gallardísimos. Era un escaparate de bordados, veneras, bandas, plumas y plumachos, con una ondulante cabellera de añadidura.