Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos —¡Tienes lástima de mí —continué— y no la tienes de los que busco! No, no tengas lástima. Yo quiero entrar. Quiero ser arcabuceado con ellos.
Desde fuera escuchaba un sordo murmullo, lúgubre concierto de plegarias dolorosas y de violentas imprecaciones. No hallando razones que convencieran a los centinelas discurrí una solución que me parecía salvadora. Registré ávidamente mis bolsillos, como si en ellos encerrase un tesoro, y, sacando la navaja de Chinitas, que aún conservaba, exclamé con febril alegría:
—¡Ah! ¿No veis lo que tengo aquí? Una navaja, un cuchillo aún manchado de sangre. Con él he matado muchos franceses y mataría al mismo Napoleón I. ¿No prendéis a todo el que lleva armas? Pues aquí estoy. Torpes: habéis cogido a tantos inocentes y a mí me dejáis suelto por las calles… ¿No me andábais buscando? Pues aquí estoy. Ved, ved el cuchillo: aún gotea sangre.