Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Cuando me ataban volví el rostro y ya no vi a mis amigos. Mi cuento de hadas se difundió en la claridad de la rosada aurora Y allí me quedé con mi cuento trágico, cuyas últimas sensaciones apenas puedo contaros… Un estruendo horroroso; después, un zumbido dentro de la cabeza y un hervidero en todo el cuerpo; calor intenso seguido de penetrante frío; después, una sensación inexplicable, como si algo rozara por toda mi epidermis; debilidad incomprensible que me hacía el efecto de quedarme sin piernas; palpitación vivísima en el corazón y súbito detenimiento en el latido de esta víscera; después, la pérdida de toda sensación en el cuerpo, y en el busto, y en el cuello, y en la boca, la inconsciencia de tener cabeza, la absoluta reconcentración de todo yo en mi pensamiento; después, unas como ondulaciones concéntricas en mi cerebro, parecidas a las que forma una piedra cayendo al mar…; después, obscuridad profunda, misteriosamente asociada a un agudísimo dolor en las sienes…; un vago reposo, una extinción rápida, un olvido reciente y, por último…, nada, absolutamente nada.