Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Pero nadie me respondía. Recorrí todo lo bajo, explorando lo más escondido y lo más peligroso de los escombros… Por último, regresando al hueco oí un agudo silbido, que resonaba en lo más alto del tejado, y poco después apareció una figura, que desde arriba, con evidente peligro, se inclinaba para mirar hacia el fondo. Era Badoret, el cual, haciendo caracol con las manos, gritaba:
—¡Manalet, alerta!
Y luego, forzando la voz, añadió:
—¡Allá van! ¡Allá va Napoleón con toda la guardia imperial y la tropa menuda!
Dicho esto desapareció, y yo me quedé absorto esperando ver a Napoleón con toda la guardia imperial. En efecto, por la rota escalera, a escape tendido, descendía un inmenso rebaño de innumerables seres compuesto. Saltaban de peldaño en peldaño por entre los pedazos de vigas, y con ligereza suma franqueaban los claros de la escalera, gruñendo, chillando, escarbando, describiendo piruetas, curvas, círculos, y empujándose, confundiéndose y precipitándose unos sobre otros.