Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Oída la relación de Manalet le propuse que subiésemos en busca de su hermano, y trepando por la destrozada escalera llegamos a un cuarto interior, el único aposento que en habitabilidad relativa se encontraba. En una cama, perteneciente sin duda a la servidumbre del señor canónigo, encontramos a Badoret profundamente dormido. Despertámosle no sin trabajo. El travieso rapaz, que en su rudo aprendizaje de la vida y en su vagabunda actividad había llegado a la perfección picaresca, me llevó a que viese los despedazados vestigios de la biblioteca, y allá me dijo: «Si el señor Marijuán quiere unas hojitas de manuscrito de ochocientos años y una copita de tinta superior, se lo puedo servir». Después me mostró un Niño Jesús de alfañique, regalo de las monjas al señor Montagud. Lo habían encontrado en el cajón de una cómoda. Destinaban este pequeño regalo a su hermano Gasparó; pero no en toda su integridad, porque ya Manalet se había comido una pierna del Niño, y Gasparó la mitad de la otra. Entendí que acabarían por comérselo todo.