Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Explicáronme luego sus planes para coger vivo al tremendo Napoleón. Badoret lo expuso en esta forma: «¿Ves este gran artesón? Pues lo ponemos boca abajo, levantado por un lado con una cañita; se ata a la punta alta de la cañita un hilito; se ponen debajo unos pedazos de ratoncillos muertos que hay en la escalera, los cuales quemaremos antes para que huelan; plantamos en el patio todo este artilugio, y nos escondemos en la escalera con el hilo en la mano para poder tirar sin que nos vean. Hacemos humo en el sótano. Salen todos, con el gran Napoleón a la cabeza, y éste los lleva al artesón, que es España; empiezan a roer, diciendo: “Qué buena conquista hemos hecho”; entonces tiramos del hilo, y España se les cae encima, cogiéndolos vivos».
Dicho esto, cargaron con el artesón y bajáronlo al patio, y en un instante el industrioso aparato quedó muy bien instalado, con el cebo dentro y el hilo en su sitio. España estaba dispuesta; no faltaba más que la invasión francesa. Entré con Badoret en la bodega[25], y vimos que allí estaba la inmensa caterva ratonil, como en deliberación de la campaña que había de emprender. Rápidamente tapamos el agujero que les servía de comunicación con la calle de la Argentería, y mientras yo apaleaba con rápidos golpes a todo bicho[26] viviente, acorralándolos entre las pipas, Badoret prendió fuego a una buena porción de hojarasca, y cuando el denso humo nos impedía la respiración, salimos al patio.