Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Napoleón se acercó con paso resuelto. Aunque dotado de inmensa previsión y de penetrante vista, el humo de gloria que llenaba su cerebro habÃa enturbiado sus poderosas facultades, y encontrándolo todo fácil, sin ver más que a sà mismo y a su feliz estrella, precipitóse decididamente dentro de España. El hilo funcionó, y cayendo con estrépito la artesa, su majestad cayó en la trampa.
—¡Ah, pÃcaro, tunante, ladrón! —gritó Badoret saltando de gozo—. Ahora las vas a pagar todas juntas.
—Irá vivo al mercado —añadió el otro—, y nos darán por tu cuerpo nueve reales. Ni un cuarto menos, hermano Badoret.
Atado por el rabo el vencedor de Europa, los chicos querÃan llevarlo al mercado; pero yo lo tomé para mÃ, diciéndoles:
—Si trabajáis un poco más, no os faltarán reses bien gordas que llevar a la plaza.
Quedáronse allÃ. HarÃan sin duda nuevas y valiosas presas.