Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos No puedo recordar sin espanto aquellas tremendas horas, principalmente desde las dos a las cuatro de la tarde. Se me representan los barcos no como ciegas máquinas de guerra, obedientes al hombre, sino como verdaderos gigantes, seres vivos y monstruosos que luchaban por sÃ, poniendo en acción, como ágiles miembros, su velamen y, cual terribles armas, la poderosa artillerÃa de sus costados. Mirándolos mi imaginación no podÃa menos de personalizarlos y aún ahora me parece que los veo acercarse, desafiarse, orzar con Ãmpetu para descargar su andanada, lanzarse al abordaje con ademan provocativo, retroceder con ardiente coraje para tomar más fuerza, mofarse del enemigo, increparle; me parece que les veo expresar el dolor de la herida o exhalar noblemente el gemido de la muerte, como el gladiador que no olvida el decoro en la agonÃa.