Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Después la confusión fue tan grande que no pude distinguir lo que pertenecía a las voces humanas en tan descomunal concierto. Pero no sé cómo, sin salir de aquel estado de somnolencia, me hice cargo de que se creía todo perdido y de que los oficiales se hallaban reunidos en la cámara para acordar la rendición; y también puedo asegurar que si no fue invento de mi fantasía, entonces trastornada, resonó en el combés una voz que decía: «El “Trinidad” no se rinde». De fijo fue la voz de Marcial, si es que realmente dijo alguien tal cosa.
Me sentí despertar y vi a mi amo arrojado sobre uno de los sofás de la cámara, la cabeza oculta entre las manos, en ademán de desesperación, y sin cuidarse de su herida.