Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos Al instante, se pensó en el salvamento que había de hacerse, trasladándonos a una balandra que se nos acercó por la popa, pues la gente de tierra no podía prestarnos auxilio. Y cuando dio principio el trasbordo de nuestros heridos a la balandra pensé en el pobre Marcial, de quien nadie se acordaba; verdad que él no pedía socorro, y silencioso agonizaba en un rincón oscuro, sin otro anhelo que descansar pronto en el seno de su amorosa madre: la mar. Encontré al pobre viejo casi exánime; en su rostro, lleno de chirlos y garabatos, como una vieja códice histórica, vi el sello de la muerte. Su mano helada estrechó la mía. Creyérase que el contacto de mi mano caliente le restituía el ánimo perdido, porque pudo incorporarse, y sus labios articularon estas bien concertadas razones: