Fortunata y Jacinta

Fortunata y Jacinta

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pues te digo que ya no hay día seguro. Nada, hombre, cuando le veas te convencerás.

—¿Pero a quién he de ver?

—Al…, a tu hijito, a tu nenín de tu alma.

—Te digo formalmente que me llenas de confusión, porque para chanza me parece mucha insistencia; y si fuera verdad, no lo habrías tenido tan guardado hasta ahora.

Comprendiendo Jacinta que no podía sostener más tiempo el bromazo, quiso recoger vela, y le incitó a que se durmiera, porque la conversación acalorada podía hacerle daño.

—Tiempo hay de que hablemos de esto —le dijo—; y ya…, ya te irás convenciendo.

Güeno —replicó él con puerilidad graciosa tomando el tono de un niño a quien arrullan.

—A ver si te duermes… Cierra esos ojitos. ¿Verdad que me quieres?

—Más que a mi vida. Pero, hija de mi alma, ¡qué fuerza tienes! ¡Cómo aprietas!

—Si me engañas te cojo y… así, así…

—¡Ay!

—Te deshago como un bizcocho.

—¡Qué gusto!

—Y ahora, a mimir


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker