Misericordia

Misericordia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Manteniéndose en la puerta, le contestó Benina con voz entera: «Aquí estoy, señora, y como dicen que mancho los baldosines, no quiero pasar; digo que no paso… Me han sucedido cosas que no le quiero contar por no afligirla… Lleváronme presa, he pasado hambres… he padecido vergüenzas, malos tratos… Yo no hacía más que pensar en la señora, y en si tendría también hambre, y si estaría desamparada».

—No, no, Nina: desde que te fuiste, ¡mira qué casualidad! entró la suerte en mi casa… Parece un milagro, ¿verdad? ¿Te acuerdas de lo que hablábamos, aburriditas en esta soledad, ¡ay! en aquellas noches de miseria y sufrimientos? Pues el milagro es una verdad, hija, y ya puedes comprender que nos lo ha hecho tu Don Romualdo, ese bendito, ese arcángel, que en su modestia no quiere confesar los beneficios que tú y yo le debemos… y niega sus méritos y virtudes… y dice que no tiene por sobrina a Doña Patros… y que no le han propuesto para Obispo… Pero es él, es él, porque no puede haber otro, no, no puede haberlo, que realice estas maravillas.

Nina no contestó sílaba, y arrimándose a la puerta, sollozaba.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker