Misericordia
Misericordia —Sí, sí: la comida es tuya… pero… verás lo que debes hacer… te llegas al portal a la hora que yo te fije, y mi prima Hilaria te la bajará y te la dará… acercándose a ti lo menos que pueda… Ya comprendes… cada una tiene su escrúpulo… No todos los estómagos son como el tuyo, Nina, a prueba de bomba… con que…
—Comprendo… señora Juliana. Quédese con Dios.