Tristana
Tristana »A propósito. Mi maestra dice que pronto sabré más que ella. La pronunciación es el caballo de batalla; pero ya me soltaré, no te apures, que esta lengüecita mía hace todo lo que quiero. Y ahora, allá van los golpes de incensario que me echo a mí misma. ¡Qué modesta es la nena! Pues, señor, sabrás que domino la gramática, que me bebo el diccionario, que mi memoria es prodigiosa, lo mismo que mi entendimiento (no, si no lo digo yo; lo dice la señá Malvina). Ésta no se anda en bromas, y sostiene que conmigo hay que empezar por el fin. De manos a boca nos hemos ponido a leer a D. Guillermo, al inmenso poeta, el que más ha creado después de Dios, como dijo Séneca… no, no, Alejandro Dumas. Doña Malvina se sabe de memoria el Glosario, y conoce al dedillo el texto de todos los dramas y comedias. Me dio a escoger, y elegí el Macbeth, porque aquella señora de Macbeth me ha sido siempre muy simpática. Es mi amiga… En fin, que le metimos el diente a la tragedia. Las brujitas me han dicido que seré reina… y yo me lo creo. Pero en fin, ello es que estamos traduciendo. ¡Ay hijo, aquella exclamación de la señá Macbeth, cuando grita al cielo con toda su alma unsex me here, me hace estremecer y despierta no sé qué terribles emociones en lo más profundo de mi naturaleza! Como no perteneces a las clases ilustradas, no entenderás lo que aquello quiere decir, ni yo te lo explico, porque sería como echar margaritas a… No, eres mi cielo, mi infierno, mi polo maznético, y hacia ti marca siempre tu brújula, tu chacha querida, tu… Lady Restitute».