Barba azul
Barba azul En cuanto estuvo sola, la joven llamó a su hermana y le dijo:
—Ana, te lo ruego, sube a lo más alto de la torre para ver si ya vienen mis hermanos; prometieron que hoy vendrÃan. Si los ves, hazles una seña para que se den prisa.
Ana subió a lo alto de la torre, y la joven, afligida, le gritaba:
—¡Ana!, ¿vienen ya?
Y la hermana le respondÃa:
—No, sólo veo el reflejo del sol sobre la hierba.
Entretanto, Barba Azul, con un enorme cuchillo en la mano, le gritaba con dureza a la mujer:
—¡Baja ahora o iré por ti!
—Un momento más, por favor —le respondÃa; y enseguida volvÃa a preguntar—: ¡Ana!, ¿vienen ya?
Y la hermana respondÃa:
—No, sólo veo el reflejo del sol sobre la hierba.
—¡Baja ya —gritaba Barba Azul— o subiré yo!
—¡Ya voy! —respondÃa ella y volvÃa a preguntar a su hermana—: ¡Ana!, ¿no ves venir a nadie?
—SÃ, veo una polvareda que viene hacia aquÃ.
—¿Son mis hermanos?