Caperucita roja
Caperucita roja Aquí vemos que la adolescencia, en especial las señoritas, bien hechas, amables y bonitas no deben a cualquiera oír con complacencia, y no resulta causa de extrañezaver que muchas del lobo son la presa. Y digo el lobo, pues bajo su envolturano todos son de igual calaña: Los hay con no poca maña,silenciosos, sin odio ni amargura, que en secreto, pacientes, con dulzura van a la siga de las damiselas hasta las casas y en las callejuelas; más, bien sabemos que los zalameros entre todos los lobos ¡ay! son los más fieros.
