Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault Al cabo de siete u ocho años, la reina de un reino vecino dio a luz dos niñas. La primera que vino al mundo era más bella que el dÃa: la Reina se puso tan contenta, que se temió que una alegrÃa tan grande la perjudicara. La misma hada que habÃa asistido al nacimiento del pequeño Riquete el del copete estaba presente y, para moderar la alegrÃa de la Reina, le declaró que la Princesita no tendrÃa nada de inteligencia y que serÃa tan estúpida como hermosa. Aquello mortificó mucho a la Reina; pero unos instantes más tarde sintió una pena mucho mayor, pues resultó que la segunda hija que dio a luz era extremadamente fea.
—No os aflijáis tanto, señora —le dijo el hada—, vuestra hija será compensada por otro lado y tendrá tanta inteligencia, que apenas se darán cuenta de que le falta la belleza.
—Dios lo quiera —respondió la Reina—. ¿Pero no habrÃa medio de poder dar un poco de inteligencia a la mayor, que es tan hermosa?
—No puedo hacer nada por ella, señora, en lo tocante a la inteligencia —le dijo el hada—, pero lo puedo todo en lo tocante a la belleza; y como no hay nada que no quiera hacer para satisfaceros, voy a otorgarle el don de poder volver hermoso o hermosa a la persona que le guste.