Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault A medida que fueron creciendo las dos princesas, sus perfecciones crecieron también con ellas, y en todas partes no se hablaba más que de la belleza de la mayor y de la inteligencia de la menor.

También es verdad que sus defectos aumentaron mucho con la edad. La menor se volvÃa más fea a ojos vistas y la mayor se volvÃa cada dÃa más estúpida. Y asÃ, o no contestaba a lo que le preguntaban o decÃa una tonterÃa. Además era tan torpe, que no hubiera podido colocar cuatro porcelanas en el revellÃn[119] de una chimenea sin romper alguna, ni beber un vaso de agua sin echarse la mitad en el vestido.
Aunque la belleza es una gran ventaja para una joven, sin embargo la menor casi siempre tenÃa superioridad sobre la mayor en sociedad. Al principio se dirigÃan al lado de la más hermosa para verla y admirarla, pero al poco rato se desviaban a la que tenÃa más inteligencia para oÃrla decir mil cosas agradables; y era sorprendente ver cómo, en menos de un cuarto de hora, no quedaba nadie junto a la mayor, y todo el mundo se habÃa colocado en torno a la menor. La mayor, aun siendo tan estúpida, lo notó perfectamente y hubiera dado sin sentirlo toda su belleza por tener la mitad de la inteligencia de su hermana.