Cuentos de Perrault

Cuentos de Perrault

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La Reina, por más prudente que fuera, no pudo menos de reprocharle un día varias veces su tontería, con lo que la pobre Princesa pensó morir de dolor.

Un día en que se había retirado a un bosque para llorar su desgracia, vio que se le acercaba un hombrecillo muy feo y muy desagradable, pero magníficamente vestido. Era el joven príncipe Riquete el del copete, que, habiéndose enamorado de ella por los retratos que circulaban por todo el mundo, había abandonado el reino de su padre para tener el placer de verla y de hablar con ella.

Encantado de encontrarla así sola, la aborda con todo el respeto y toda la cortesía imaginables. Habiendo notado, después de hacerle los cumplidos de rigor, que estaba melancólica, le dijo:

—No comprendo, señora, cómo una persona tan hermosa como vos pueda estar tan triste como parecéis; porque, aunque puedo alabarme de haber visto infinidad de personas hermosas, puedo decir que jamás he visto a nadie cuya belleza se iguale a la vuestra.

—Eso lo diréis vos, señor —le respondió la Princesa, y no pasó de ahí.

—La belleza —prosiguió Riquete el del copete— es una ventaja tan grande, que debe de suplir todo lo demás. Y, cuando se la posee, no veo nada que pueda afligiros mucho.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker