Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault Habiéndose propagado el rumor de aquel cambio, todos los jóvenes prÃncipes de los reinos vecinos hicieron lo posible por conseguir su amor, y casi todos la pidieron en matrimonio; pero ella no encontraba ninguno que tuviera bastante inteligencia, y los escuchaba a todos sin comprometerse con ninguno.
Sin embargo, llegó uno tan poderoso, tan rico, tan inteligente y tan bien plantado, que no pudo menos de experimentar inclinación hacia él. Su padre, al darse cuenta de ello, le dijo que la dejaba elegir esposo y que no tenÃa más que declarar su voluntad. Como cuanta más inteligencia se tiene más trabajo cuesta tomar una resolución firme sobre ese asunto[120], después de darle las gracias a su padre, le rogó que le diera tiempo para pensarlo.
Fue por casualidad a pasearse por el mismo bosque donde se habÃa encontrado con Riquete el del copete, para pensar más a gusto en lo que tenÃa que hacer. Mientras se paseaba, pensando profundamente, oyó un ruido sordo bajo sus pies, como de varias personas que van y vienen y se agitan. Habiendo prestado oÃdo más atentamente, oyó que alguien decÃa:
—Tráeme esa olla.
Otro:
—Dame esa caldera.
Otro:
—Echa leña al fuego.