Cuentos de Perrault

Cuentos de Perrault

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No es que el leñador no estuviera afligido, y aún más que su mujer si cabe, pero es que ya estaba volviéndole loco, y él, como tanta gente, era de esos que quieren mucho a las mujeres que tienen razón, pero que encuentran muy importunas a las que siempre han tenido razón.

La leñadora estaba bañada en lágrimas.

—¡Ay! ¿Dónde estarán ahora mis hijos, mis pobres hijos?

Lo dijo una vez tan alto, que los niños, que estaban a la puerta, habiéndola oído, se pusieron a gritar juntos:

—¡Estamos aquí! ¡Estamos aquí!

En seguida corrió a abrirles la puerta y les dijo abrazándolos:

—¡Qué contenta estoy de volver a veros, mis queridos niños! Estaréis cansados y tendréis hambre; y tú, Pedrito, cómo te has puesto de barro: ven aquí que te lave la cara.

Ese Pedrito era el hijo mayor, y lo quería más que a todos los otros, porque era un poco pelirrojo y ella era un poco pelirroja.

Se sentaron a la mesa, y comieron con un apetito que les daba gusto al padre y a la madre, a quienes les contaban el miedo que habían pasado en el bosque, hablando casi siempre todos a la vez.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker