Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault El ogro tenía siete hijas, que todavía eran niñas. Aquellas pequeñas ogresas tenían todas la tez muy bonita, porque comían carne fresca como su padre; pero tenían ojillos grises y redondos, la nariz ganchuda y una boca muy grande con dientes largos, muy puntiagudos y muy separados uno de otro. No eran todavía malas del todo, pero prometían mucho, porque ya mordían a los niños pequeños para chuparles la sangre.
Las habían acostado temprano y estaban las siete en una cama grande y cada una tenía en la cabeza una corona de oro.
En la misma habitación había una cama del mismo tamaño; en aquella cama acostó la mujer del ogro a los siete niños; después de lo cual, fue a acostarse al lado de su marido.