Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault afirmando con tal prometimiento
para siempre su dulce ofrecimiento.
Todo se vuelve luego diversiones,
torneos fastuosos,
músicas, juegos, danzas y canciones,
festines deliciosos,
en donde hacia Grisélidis se vuelven
todos los ojos y, por su probada
paciencia que hasta el cielo es ensalzada,
en gloriosos elogios mil la envuelven:
es tal la complacencia
que por su caprichoso
príncipe siente el pueblo jubiloso,
que llega en su aquiescencia
hasta a alabar su bárbara experiencia,
que un modelo tan puro y acabado
de tan bella virtud ha originado,
virtud a la mujer tan conveniente,
pero en todo lugar tan infrecuente.