Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault Era una vez un rey, el más notable
que hubo sobre la tierra,
amable en paz como terrible en guerra,
en fin, solo a sí mismo comparable:
sus vecinos temían, sus estados
estaban sosegados,
y las virtudes y las bellas Artes
se veían florecer por todas partes
a la sombra del cedro y la palmera.
Su adorable mitad, fiel compañera,
era tan bella y tan encantadora,
de un carácter tan dulce, delicado,
y tan acomodado[42],
que el rey con ella ahora
no se sentía nunca tan dichoso
de ser el rey como de ser su esposo.
De su casto himeneo, de ternura
rebosante, de encanto y de dulzura,
una hija tuvieron solamente,
pero tan virtuosa,
que al fin se consolaron fácilmente
de no tener familia numerosa.
En su vasto palacio suntuoso
todo era fastuoso;
gran hormiguero por doquier hervía
allí de cortesanos y criados;
en su cuadra tenía