Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault tres veces quiso derribar la puerta;
pero, creyendo verse
delante de una diosa,
una veneración respetuosa
tres veces hizo al brazo detenerse.
Pensativo, al palacio se retira,
y de dÃa y de noche allà suspira;
no quiere ir más al baile y lo rechaza
a pesar de encontrarse en Carnaval.
Detesta los teatros y la caza,
llega a una inapetencia general,
todo le sienta mal[63],
y en el fondo su enfermedad consiste
en una languidez mortal y triste.
Quiso saber quién era
la ninfa fascinante que vivÃa
en un corral cualquiera,
al fondo de una horrible galerÃa,
donde no se ve gota en pleno dÃa.
«Ah, esa es Piel de Asno —le dijeron—,
y no es ninfa ni guapa;
Piel de Asno le pusieron
a causa de la piel con que se tapa;
es el mejor remedio, desde luego,
contra males de Amor, porque hasta un ciego
verÃa que es la tal,
después del lobo, el más feo animal».