Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault que había hecho cerner expresamente
porque la masa fuera aún más fina,
la mantequilla, sal, huevos recientes,
y, para hacer a gusto su pastel,
se encierra sola en el cuartucho aquel.
Empezó por lavarse en agua clara
las manos y los brazos y la cara,
y luego se vistió
un corpiño de plata, que abrochó,
para hacer su trabajo dignamente,
al cual se dedicó inmediatamente.
Dicen que al trabajar con tal denuedo
se le salió del dedo
un anillo muy caro y excelente,
que a la masa cayó por accidente;
pero los que conocen de memoria
el final y la clave de la historia
aseguran que lo hizo expresamente;
y yo también lo creo, francamente,
pues estoy convencido
de que, cuando a su puerta él se encontraba
y por la cerradura la miraba,
ella cayó en la cuenta de corrido:
y es que para estas cosas
son las mujeres tan habilidosas
y su ojo tan atento,
que no hay modo de verlas un momento