La educacion del estoico
La educacion del estoico … El ascetismo involuntario y débil[14] de los temperamentos en los que la inteligencia es como la sangre que circula, una condición fundamental, una base orgánica, de la vida.
El aire, en aquella tarde de otoño, era de una gran dulzura, y las sierras lejanas se recortaban con una claridad frÃa. Sin embargo, no pensé mucho en ellas, sino solamente en mis pensamientos; todo cuanto ocurrió me pareció más triste de lo que habrÃa sido si no hubiera ocurrido[15].
(de pequeño)
… la indulgencia de todos mis caprichos y voluntades —por otra parte, casi inexistentes, pues consisten, casi, en el único deseo de la soledad—.[16]
Como era rencoroso y vengativo en la infancia, perdÃ, durante la adolescencia, esa mezquindad del exceso de sensibilidad. (Supongo que de algún modo influyó en el resultado que surgiera en mà la capacidad del pensamiento abstracto). Pero conservo de una forma distinta aquello que ella era. Aún me atormenta perder una idea, que se me escape de la memoria una frase pendiente de escribir, no retener un punto de vista. Sé muy bien que muchas veces no conseguirÃa dar un cuerpo real a esos esbozos. Pero existen unos celos de mà mismo, una avaricia de lo abstracto, y he notado que la avaricia y el espÃritu de venganza, tal vez por ser dos formas de mezquindad, tienen parentesco y sangre comunes[17].