La educacion del estoico
La educacion del estoico El escrúpulo es la muerte de la acción. Pensar en la sensibilidad ajena es estar seguro de no actuar. No hay acción, por pequeña que sea —y cuanto más importante, más cierto es esto—, que no hiera a otra alma, que no ofenda a nadie, que no contenga elementos de los que, si tenemos corazón, no nos tengamos que arrepentir. Muchas veces he pensado que la filosofÃa real del eremita acaso consistiera antes en evitar ser hostil, por el simple hecho de vivir, que en tener cualquier pensamiento directamente relacionado con aislarse[54].
Cosas que me parecÃan banales, pero aparté de mi voluntad la iniciativa para acometerlas, vi a otros hacerlas y, al verlas hechas, eran lo más corriente del mundo[55].
El secreto subconsciente del hombre normal[56]: el de vivir interesadamente lo romántico de las cosas, y románticamente lo ordinario de la vida.
No enseñes nada, ya que aún tienes que aprenderlo todo.
El sueño, cuando es demasiado vivido y familiar, se vuelve una nueva realidad; tiraniza como ella; deja de ser un refugio. Los ejércitos soñados acaban por ser derrotados, como los que se desmoronan en los encuentros y las batallas del mundo[57].