La educacion del estoico
La educacion del estoico El reconocimiento de este hecho siempre me estorbó —reconozco que era injusto— para recibir la perfecta emoción de los versos de los grandes poetas pesimistas. Peor fue el descontento que sentà cuando conocà sus vidas. Los tres grandes poetas pesimistas del siglo pasado —Leopardi, Vigny y Antero— se me hacen insoportables. La base sexual de su pesimismo me dejó, desde que la entrevà en sus obras y la confirmé al conocer sus vidas, una sensación de náusea en la inteligencia. Reconozco qué clase de tragedia puede suponer para cualquier hombre —y sobre todo para un hombre de gran sensibilidad como cualquiera de estos tres poetas— que se le prive, sea cual sea la razón, de relaciones sexuales, como en los casos de Leopardi y Antero, o bien de poder disfrutar de cuantas quiera, como en la circunstancia de Vigny. Estas cosas, sin embargo, forman parte de la vida Ãntima y por eso no deben trasladarse a la publicidad del verso expuesto; forman parte de la vida particular y no deberÃan traerse a la generalidad de la literatura, ya que ni la privación de relaciones sexuales, ni la insatisfacción de las que se tienen, representan algo tÃpico o abundante en la experiencia de la humanidad.